martes, 16 de junio de 2026

¿Ballenas o gas?

La campaña ¿Ballenas o gas? tiene por objetivo la defensa de las ballenas mexicanas y la preservación del Golfo de California, evitando que éste sea dañado irremediablemente por el Proyecto Saguaro, el cual pretende transportar gas fósil de Texas a Asia.




Conexiones Climáticas forma parte de la coalición “Ballenas o Gas” y ha sido parte de las acciones de junta de firmas y de movilización para impedir que este proyecto convierta al noroeste de México en una zona de sacrificio de la industria fósil. La campaña ha sumado a cientos de miles de personas y a más de 40 organizaciones de todo el país.



Vigente, pero bajo supervisión, proyecto de planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira: Semarnat

 

Debido a su asentamiento en la Bahía de Ohuira, las comunidades sinaloeneses de Ohuira, Lázaro Cárdenas, Paredones y Juan José Ríos, son las que serían directamente afecrtadas por la planta de amoniaco. Foto
Debido a su asentamiento en la Bahía de Ohuira, las comunidades sinaloeneses de Ohuira, Lázaro Cárdenas, Paredones y Juan José Ríos, son las que serían directamente afecrtadas por la planta de amoniaco. Foto tomada de Google Street View

Ciudad de México. El proyecto de la planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira impulsado por la empresa Gas y Petroquímica de Occidente permanece vigente, pero su desarrollo y operación “continúa sujeto a supervisión” de las autoridades ambientales federales.

Así lo informó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), quien precisó que tras un proceso de consulta a 15 comunidades indígenas en septiembre de 2022, emitió una nueva autorización de impacto ambiental, la cual está “condicionada al cumplimiento de diversas medidas ambientales”.

En una tarjeta informativa, la dependencia aseguró que su titular la secretaria Alicia Bárcena “continuará dando seguimiento personal” al caso, aunque no informó si la funcionaria federal visitará personalmente a las comunidades, como instruyó la presidenta Claudia Sheinbaum.

La Semarnat puntualizó que entre los temas que continúan en revisión se encuentran procedimientos relacionados con la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), que forma parte de los bienes nacionales bajo responsabilidad del Estado mexicano. Sobre estos asuntos, abundó, “existen recursos promovidos por distintos actores, incluyendo comunidades y la propia empresa”.

Sobre la consulta a comunidades Mayo-Yoreme de la región, realizada entre mayo y septiembre de 2022 en cumplimiento a una resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la dependencia detalló que participaron 2 mil 400 integrantes de 15 comunidades identificadas por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) dentro del área de influencia del proyecto.

Mencionó que 11 de las comunidades manifestaron su consentimiento al proyecto, entre ellas San Miguel Zapotitlán, La Florida, Vallejo, Carrizo Grande, 5 de Mayo, El Colorado, San Isidro, Mochicahui, Charay, Salsipuedes, Cerro Cabezón y una de las representaciones tradicionales de Juan José Ríos.

Sin embargo, reconoció que hubo oposición en las comunidades asentadas en la Bahía de Ohuira, entre ellas Ohuira, Lázaro Cárdenas y Paredones, mientras que en la de Juan José Ríos, “se registraron posicionamientos diferenciados entre distintas autoridades tradicionales”.

Cabe mencionar que, de acuerdo con el gobierno tradicional indígena de Ohuira –poblado que se encuentra en Ahome–, estas cuatro comunidades son las directamente afectadas por la planta de amoniaco por su cercanía, mientras que las otras 11 están fuera del radio de 45 kilómetros de afectación. El proyecto pretende edificarse en un denominado sitio Ramsar, es decir es reconocido por su importancia ecológica internacional.

Mientras las comunidades han denunciado que las consultas se efectuaron sin protocolos de actuación, ni de manera deliberativa y en un solo día, a mano alzada, votaron a favor de la planta de amoniaco, la Semarnat aseguró que “incluyó etapas de acuerdos previos, asambleas informativas y asambleas deliberativas y consultivas, con materiales en español y en lengua mayo, así como intérpretes traductores”.

La dependencia indicó que, junto con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), mantienen “acciones permanentes de supervisión, inspección, vigilancia y seguimiento ambiental, así como mecanismos de atención comunitaria”, con el propósito de manejar de forma sostenible los ecosistemas de la Bahía de Ohuira y garantizar el cumplimiento de la normatividad ambiental vigente.


AL GRITO DE “¡AQUÍ NO!”, PUEBLOS INDÍGENAS EN MÉXICO ANUNCIAN TOMA DE PLANTA DE AMONIACO

MINNEAPOLIS, MN.- “¡Aquí no!” es la consigna con la que comunidades indígenas mayo-yoreme han denunciado durante más de una década el ecocidio y etnocidio que provocaría la construcción de una de las plantas de amoniaco más grandes del mundo en la bahía de Ohuira, en el estado mexicano de Sinaloa, y frente a la desesperación, anunciaron la toma indefinida del proyecto financiado por Suiza y Alemania. “Nosotros tomaremos la instalación el lunes (15 de junio) hasta tener resultados”, advirtió a EFE el gobernador indígena de Ohuira y vocero del movimiento, Felipe Montaño Valenzuela, minutos después de haber mantenido un diálogo con las máximas autoridades ambientales del país, entre ellas la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena. Montaño explicó que el Gobierno de México, a través de la Semarnat y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), busca instalar mesas de trabajo con las comunidades, una iniciativa que aceptarán únicamente sí, de manera paralela, se suspenden las obras de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial del grupo suizo-alemán Proman, que pretende producir 2.200 toneladas métricas diarias de amoniaco. “Estamos hablando de la muerte de la bahía y el desplazamiento de los pueblos originarios, porque esto va a generar un etnocidio y un ecocidio”, exclamó Montaño, para quien es fundamental que el gobierno entienda los riesgos de construir esta megaplanta que afectará a los más de 6.600 indígenas de Ohuira, Lázaro Cárdenas, Paredones y Juan José Río en la zona del puerto de Topolobampo. Riesgos mortales A lo largo de 12 años de resistencia, indígenas, científicos y organismos internacionales, como la ONU, han advertido que el proyecto, financiado con 860 millones de dólares por el banco público alemán KfW IPEX-Bank, succionará 2.000 metros cúbicos de agua salada por hora para mantener frío el amoniaco.
Cuando el agua sea descargada en la bahía, tendrá una temperatura superior a la original, de hasta tres grados más, detalló el líder indígena, lo que afectará al ecosistema y, en consecuencia, a la pesca, principal fuente de alimentación para las comunidades. Incluso en un informe la empresa alertó de posibles fugas de gas que podrían generar nubes tóxicas en 45 kilómetros a la redonda, lo que podría impactar a más de 40.000 personas, aunque Montaño aseguró que la compañía se reservó información importante sobre esta afectación. “Si eso ocurriera sería algo trágico, porque Topolobampo no tiene los bomberos, equipo de Protección Civil o de la Cruz Roja para evacuar rápidamente a la población”, zanjó. Además, en la bahía de Ohuira se encuentra el humedal Santa María-Topolobampo-Ohuira, —declarado sitio RAMSAR (humedal de importancia internacional), hábitat de miles de aves playeras, delfines nariz de botella, tortugas, peces y crustáceos de alta importancia comercial. La planta lleva un 88 % de avance y ya “se han rellenado 28 hectáreas de humedales, se han tumbado manglares y parte de la fauna ha empezado a migrar”, ahondó. “La empresa nos dejó con la interrogante de qué puede pasar y nos quedamos inconformes. La realidad es que empezaron mal y terminarán mal. Se van a tener que ir porque los pueblos originarios no aceptaremos este proyecto”, denunció. Tras el rechazo en mayo pasado del megaproyecto turístico ‘Perfect Day’ en el Caribe mexicano, las comunidades indígenas mayo-yoreme mantienen la esperanza, pero son firmes en el plan de tomar la megaplanta GPO e impedir sus actividades. En 2022, la Suprema Corte de Justicia ordenó realizar una consulta a los pueblos indígenas sobre este proyecto, la cual resultó favorable para GPO porque incluyó en la votación a comunidades que no serían afectadas directamente. Además “hubo compra de conciencias” con dinero y comida, acusó Montaño, quien agregó que estas acciones son una violación al derecho a la consulta previa, libre e informada, consagrado en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).